Hemos finalizado nuestro alcance en la ampliación de la Estación de Chamartín Clara Campoamor. Esta obra es, sin duda, uno de los proyectos más ambiciosos de la capital, que una vez finalizado, convertirá a la estación en un referente de movilidad sostenible, multimodal e inteligente.
Nuestro alcance ha sido tan exigente como variado. En concreto, hemos participado en cuatro frentes clave:
- Las vías sobre el túnel de Pío XII: una zona especialmente sensible, montaje de vigas tipo doble T para reforzar las líneas de alta velocidad que pasan sobre el túnel de Pio XII, el montaje se realizó en horario nocturno, bajo estrictas medidas de seguridad.
- Semidinteles y vigas para el paso inferior de la línea de Alta Velocidad: piezas críticas por geometría, peso y tolerancias, la instalación de estas piezas posibilita el tránsito peatonal debajo de las líneas de alta velocidad.
- Construcción de la losa de taxis sobre la línea de Alta Velocidad: montaje en determinada zona técnicamente complejo por su ubicación, debajo del edificio existente de la estación.
- Placas alveolares del edificio de Autoridades.
Retos técnicos
Uno de los principales desafíos del proyecto fue el montaje de las vigas en la losa de taxis, situadas bajo el forjado. Para resolverlo, el equipo de PACADAR recurrió al “ingenio técnico” y seleccionó maquinaria específica que permitiera trabajar con la máxima precisión.
El segundo gran reto consistió en el uso de grúas de gran tonelaje en una zona extremadamente estrecha. La clave estuvo en una planificación milimétrica que contempló accesos, radios de giro y trabajo, envolventes, compatibilidad con otros oficios y una secuenciación de izados que minimizara tiempos muertos y riesgos.
Lecciones aprendidas
Este montaje presentó características singulares: se desarrolló en una zona ferroviaria, en horario nocturno y en un espacio muy reducido. No se trataba solo de colocar piezas, sino de orquestar cada movimiento para que todo sucediera en el momento preciso, con los máximos estándares de seguridad y calidad.
Otra lección destacada fue la coordinación entre las tres partes implicadas: Adif, la UTE y el personal en obra. El entendimiento entre todos fue fluido, gracias a la conciencia compartida sobre la importancia y singularidad del proyecto. Finalmente, el objetivo común se logró con éxito.










